Por Rayfi Luis
Hay partidos políticos que parecen empeñados en tropezar con la misma piedra. El Partido Revolucionario Moderno (PRM) nació de las divisiones y los conflictos que marcaron la historia del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Por eso, quienes hoy tienen responsabilidades de dirección deberían comprender que las diferencias internas mal manejadas pueden convertirse en el principal obstáculo para alcanzar la permanencia en el poder.
Las recientes declaraciones de Jesús —Chú— Vásquez sobre David Collado, cuestionando su condición de dirigente partidario, van más allá de una simple diferencia de criterios. Abren un debate innecesario sobre el reconocimiento de los liderazgos que han contribuido al crecimiento político y electoral del PRM.
Mi posición es clara: la competencia por una candidatura presidencial debe fundamentarse en los méritos, la capacidad, los resultados y el respaldo democrático, no en descalificaciones que pretendan reducir la trayectoria de un compañero de organización.
David Collado: una trayectoria que no se puede desconocer
Para valorar a David Collado hay que mirar su recorrido completo, no solamente las posiciones que ha ocupado dentro de una estructura partidaria.
Su trayectoria política incluye su elección como diputado por el Distrito Nacional durante el período 2010-2016, su posterior victoria en la Alcaldía del Distrito Nacional en 2016 y su designación como ministro de Turismo en agosto de 2020.
En las elecciones municipales de 2016, Collado obtuvo el 56.69 % de los votos para conquistar la Alcaldía del Distrito Nacional, una victoria que lo convirtió en una figura política de primer orden. Durante su gestión municipal, desarrolló una agenda de recuperación de espacios públicos, intervención urbana y acercamiento con distintos sectores de la capital.
Posteriormente, asumió el Ministerio de Turismo en uno de los momentos más difíciles para esa industria: la crisis provocada por la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la República Dominicana ha impulsado una estrategia de recuperación y promoción internacional que contribuyó a reposicionar el destino dominicano. En 2023, el país alcanzó el hito de recibir diez millones de visitantes, un resultado que debe entenderse como fruto del trabajo conjunto del Gobierno, el sector privado y los trabajadores del turismo.
Estos son elementos concretos de su trayectoria pública que deben formar parte de cualquier evaluación seria de su liderazgo.
Los datos de su carrera legislativa, municipal y ministerial permiten sostener que David Collado no es una figura improvisada ni alguien que acaba de aparecer en el escenario político nacional. Es un dirigente con experiencia electoral, gestión pública y proyección internacional.
¿Quién determina quién tiene méritos para aspirar?
Ningún dirigente, por importante que sea su historia dentro de un partido, debería atribuirse la facultad exclusiva de decidir quién merece ser considerado para una candidatura presidencial.
Es legítimo debatir la militancia, las responsabilidades orgánicas y el trabajo territorial de cada aspirante. También es válido exigir que quienes pretendan dirigir el país tengan vínculos sólidos con la organización que los postula.
Sin embargo, ese debate debe desarrollarse con argumentos y respeto, reconociendo los aportes de cada compañero.
La trayectoria de un dirigente no se mide exclusivamente por la cantidad de reuniones partidarias que encabeza o por las posiciones orgánicas que ha ocupado. También se evalúa por su capacidad de ganar elecciones, administrar instituciones, construir confianza y producir resultados que la ciudadanía pueda reconocer.
